Poco antes de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reuniera con el presidente chino Xi Xinping en Corea del Sur el equipo presidencial tuvo conocimiento de que Trump pensaba hablar con Xi acerca del nuevo procesador Blackwell de Nvidia destinado a la inteligencia artificial. Esa conversación había sido sugerida al prresidente de Estados Unidos por el consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, un empresario de origen chino con quien Trump mantiene una relación próxima. La nueva generación de estos procesadores se considera de primer orden para el desarrollo de la IA. Huang tenía la expectativa de que de las conversaciones en Corea del Sur surgiera una autorización para exportar este nuevo desarrollo a China.
Esta posibilidad desató una verdadera tormenta entre los asesores presidenciales porque suponía un giro copernicano en la política de la Casa Blanca respecto de China al facilitarle el acceso a un acelerador tecnológico de primer orden cuando Pekín está colocado en la geopolítica del dólar entre los enemigos comerciales de primer orden. Huang se ha dedicado de forma persistente a intentar convencer a Trump para lograr que su empresa conserve el acceso al mercado chino.
Altos funcionarios del gobierno ejercieron presión sobre Trump para evitar esta concesión, señaló el Wall Street Journal, con el argumento de que una decisión de ese orden supondría una amenaza a la seguridad nacional de EEUU. Entre los funcionarios que intercedieron ante Trump se encontraba en primera línea su Secretario de Estado Marco Rubio.
EEUU llevaba a Corea del Sur una lista de concesiones para lograr desbloquear el freno a las exportaciones de tierras raras decretada por Pekín en represalia por el incremento de aranceles aprobado por la administración Trump. De esta lista se excluyó al producto estrella de Nvidia. Huang ha defendido en público la necesidad de exportar al mercado chino sus procesadores porque en sus palabras más de la mitad de los expertos en inteligencia empresarial se encuentran en ese país y no se puede dejar sólo en sus manos el salto en el desarrollo de esta tecnología.
De regreso a su país Trump afirmó que estaría dispuesto a autorizar las exportaciones a China de un microprocesador Blackwell con capacidad restringida. Sin embargo en declaraciones a la CBS emitidas el pasado domingo el presidente dijo que Washington no permitiría las exportaciones del Blackwell a China sin especificar si se trataba de la versión más alta o de una menos potente diseñada para China.
Las especificaciones del chip Blackwell que Nvidia está desarrollando para China no se han hecho públicas de momento. En agosto Trump dijo que estaría dispuesto a aprobar un procesador con capacidad reducida entre un 30% y un 50%. Una vez dada la luz verde un chip de estas caracterísiticas podría estar en el mercado en el plazo de tres meses de acuerdo con técnicos del sector.



